Carta de final de Campaña al Senado con el 92

Muchachos:

Nos quemamos, pero eso no es noticia. Como diría mi héroe de infancia, el Chapulín Colorado: “lo sospeché desde un principio”. Lo que sí fue noticia es que también se quemaron muchos favoritos como Angélica Lozano, Katherine Miranda, Jorge Robledo o el mismo Álvaro Uribe, aunque fuera solo para empujar su lista.

Quienes participamos en política estamos expuestos a ello, y es un riesgo que asumimos, no una vergüenza. Un atleta no te critica por no llegar de primero, un empresario no te critica por emprender ni un músico por intentar tocar un instrumento. Solo los cobardes y quienes nunca han sido candidatos te critican por intentarlo en política.

A mi partido, en general, le fue mal: solo un senador y ningún representante a la Cámara por Antioquia. Una lista que aboga por la moderación y el centro político, en tiempos de pugnacidad y polarización, corre ese riesgo, y lo sabíamos. “Las probabilidades están en nuestra contra”, lo dije varias veces. Sin embargo, también dije que debemos seguir soñando, como nos lo recuerdan los estudiantes de mayo del 68 con su consigna: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”.

A los cientos de colombianos que depositaron su confianza en mí con su voto, muchas gracias. Seguiremos trabajando, desde donde estemos, por hacer posible un país donde el desarrollo social no sea un discurso sino una realidad. Esta campaña se hizo con las uñas, sin maquinaria, solo con los pocos recursos familiares y la buena voluntad de amigos y familiares. De hecho, creo que la nuestra fue una de las campañas con menor costo por voto.

Siempre nos quejamos de que nos gobiernan los mismos, pero muchas veces terminamos votando por ellos. El voto no es una decisión menor, como comprar un dulce o un refresco, pero solemos analizar más el sabor del refresco que compramos que el país que queremos y necesitamos.

Los meses que vienen no serán fáciles para nuestro país: más pugnacidad, más miedo, más rabia y posiblemente más malos gobiernos. Ojalá nuestra sociedad encuentre pronto un camino hacia su identidad y su amor propio. La democracia es un sistema frágil frente a los populismos y la intolerancia. Si nos seguimos equivocando, tal vez no haya vuelta atrás en las próximas décadas.

Pero después hablaremos de eso. Por ahora, mi mensaje es de gratitud con todos los que me acompañaron, me siguieron y me honraron con su voto. Una experiencia más en mi vida: haber sido candidato al Senado de la República y navegar, en primera persona, las turbulentas aguas de la política. A mi partido, a mi familia, a mis amigos, a mi equipo de campaña y a mis votantes, de nuevo, gracias.

Carlos