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Bienvenido a mi sitio web personal. Soy Carlos Andrés Naranjo Sierra, psicólogo, analista político, publicista. magíster en economía, aprendiz de las ciencias del comportamiento y lector impenitente.

Hay personas que eligen un carril en la vida y lo recorren en línea recta. Yo, en cambio, siempre he sentido que el conocimiento se parece más a un archipiélago: cada isla tiene su propia lógica, pero todas están conectadas bajo el agua. Este blog es el mapa de ese archipiélago y de las travesías que hago entre sus orillas.

Estudié publicidad cuando todavía se dibujaban bocetos a mano, y psicología cuando Freud era aún más ineludible que hoy, demás en una universidad como la de Antioquia que le creía. Después llegaron la política —y sus guerras de relatos—, y más tarde la economía del comportamiento, que me enseñó algo que la psicología ya sospechaba: los seres humanos rara vez decidimos con la cabeza que creemos tener.

Durante años he analizado elecciones presidenciales y conflictos internacionales en televisión. Presenté un noticiero. Dirigí una agencia de publicidad. Enseñé en universidades de Medellín, Barcelona y Bogotá. Actualmente soy director de C3 – Colegio de Ciencias del Comportamiento, Doctor Pulgas y socio de Naranjo+Cálad – Marketing Partners. Escribo sobre percepción, marketing, filosofía y política. También fui candidato al Senado de la República para el período 2026-2030 y en todo ese trayecto, jamás pude —ni he querido— quedarme en un solo tema.

Soy, como dirían los anglosajones, un generalista es alguien que encuentra más placer en los puentes entre disciplinas que en la profundidad de una sola trinchera. Como los hombres del renacimiento prefiero un mar de conocimiento a un abismo de profundidad. Este blog trata de dejar constancia de ese puente. Aquí conversan los libros con los datos, la neurociencia con la retórica, el mercado con la ética.

Si lees y te preguntas qué tienen en común la economía conductual, la etología canina, la semiótica publicitaria y la geopolítica latinoamericana, bienvenido. Esa pregunta es exactamente el punto de partida. Un punto de partida que bien lo resumía José Ortega y Gasset cuando decía: «La máxima especialización equivale a la máxima incultura».