En una reciente conversación de análisis cultural y político, el candidato al Senado Carlos Naranjo, se reunió con la escritora e investigadora Ana Cristina Vélez para dialogar sobre el pasado, presente y futuro de las expresiones artísticas en Colombia. La charla destacó por la aguda perspectiva de Vélez, quien ha dedicado décadas a seguir de cerca la evolución del arte, y por la visión legislativa de Naranjo hacia el sector cultural.
El arte bajo la sombra del narcotráfico
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue el análisis sobre cómo el narcotráfico de los años 90, en especial el 92, que transformó el ecosistema artístico del país. Según Ana Cristina Vélez, este periodo no solo trajo violencia, sino que generó una distorsión profunda en el mercado cultural. Sin embargo, no todo era malo, también la constitución de 1991 había abierto las puertas a interesantes reflexiones de Colombia como sociedad.
Una visión legislativa para la cultura
Más allá del diagnóstico histórico, el encuentro además sirvió para conversar sobre el arte, la evolución y la ciencia. Tanto Carlos Naranjo como Ana Cristina coinciden en la necesidad urgente de modernizar el marco normativo que rige la cultura en Colombia y el estímulo a las manifestaciones artísticas.
El candidato Naranjo, quien actualmente busca un escaño en el Senado para el periodo 2026-2030 con el número 92 por la coalición Ahora Colombia (en la que participa el Nuevo Liberalismo), enfatizó su compromiso con las artes. «Compartimos la firme consideración de que el país requiere una legislación que favorezca activamente las artes plásticas y escénicas«, señaló durante la conversación.
En una reciente conversación de alto nivel técnico y periodístico, Carlos Naranjo, candidato al Senado de la República con el número 92 del Nuevo Liberalismo por la Coalición Ahora Colombia y Magíster en Economía, entrevistó a uno de los referentes más importantes de la historia informativa del mundo económico del país: Jota Enrique Ríos. El encuentro no solo fue un repaso por la trayectoria de un veterano de los medios, sino un análisis profundo sobre los cambios estructurales que transformaron a Colombia a finales del siglo XX.
El legado del pionero: Jota Enrique Ríos
Jota Enrique Ríos es reconocido como el gran decano del periodismo económico en Colombia. Su visión lo llevó a fundar el Noticiero Económico Antioqueño (NEA), convirtiéndose en el primer informativo especializado en esta materia en el país. Con más de 45 años al aire, el NEA fue testigo y cronista de la industrialización y el desarrollo empresarial, especialmente en la región de Antioquia. Su audacia para traducir conceptos complejos en preguntas sencillas lo consolidó como un observador excepcional de la realidad nacional.
El debate sobre la Apertura Económica de los 90
Durante la entrevista, Carlos Naranjo, desde su perspectiva como economista y analista político, condujo el diálogo hacia el inicio de la década de los 90. En este periodo, el gobierno del presidente César Gaviria consolidó lo que se denominó la «Apertura Económica», un proceso de modernización estatal y reducción de barreras arancelarias bajo los postulados de la internacionalización productiva.
Al ser consultado por Naranjo sobre el impacto de estas reformas, Jota Enrique Ríos ofreció una visión crítica basada en su experiencia cubriendo los hechos en tiempo real:
Desindustrialización acelerada: Ríos señala que la apertura se dio de una forma excesivamente rápida, lo que generó un proceso de desindustrialización en lugar de la reindustrialización planeada. Las cifras históricas respaldan esta percepción, mostrando una reducción en la participación de la industria en el PIB de aproximadamente un 7.9% tras la implementación de estas medidas.
La sombra del narcotráfico: Uno de los puntos agudos de la conversación fue el análisis de la economía paralela que emergió del narcotráfico durante esa década. Ríos considera que el flujo de dineros ilícitos desestabilizó la economía formal, desalentó la inversión extranjera legítima y generó una competencia desleal que afectó profundamente el tejido empresarial colombiano.
Este encuentro entre Jota Enrique Ríos y Carlos Naranjo resalta la importancia de entender la historia económica para proponer soluciones futuras desde el legislativo. La conversación dejó claro que los retos actuales de Colombia —como la necesidad de una industria competitiva y la lucha contra las economías ilícitas— tienen raíces profundas en las decisiones tomadas hace tres décadas.
En un país donde la cultura y la política se cruzan constantemente, y en el contexto de mi candidatura al Senado de Colombia con el número 92 de Ahora Colombia, sostuve una conversación íntima y reflexiva con mi amigo y antiguo profesor de publicidad en la UPB, Santiago Restrepo Trespalacios. Santiago es un reconocido productor musical y exintegrante del entorno creativo de la legendaria banda de rock Kraken. El diálogo fue un recorrido por la memoria de los años más duros del conflicto colombiano y una reflexión sobre los desafíos que enfrenta hoy una nueva generación.
La música en tiempos de violencia
Santiago Restrepo recordó su juventud en los años noventa del siglo XX, una época marcada por la violencia generalizada, el miedo cotidiano y la incertidumbre. Mientras formaba parte del movimiento del rock colombiano, y muy cerca de Kraken, la música se convirtió en una forma de resistencia y de expresión frente a una realidad que parecía no dar tregua.
“Yo estuve a 50 metros de la bomba que mató al gobernador Antonio Roldán Betancur, si hubiera caminado cinco metros más no estaría aquí contando la historia”, relató Restrepo. Los ensayos, los conciertos y la vida artística transcurrían en medio de noticias de atentados, asesinatos selectivos y un país fragmentado por el conflicto armado. Para muchos artistas de su generación, la música fue un refugio, pero también una forma de narrar lo que estaba pasando.
Memoria como herramienta política
Esta entrevista es un testimonio más de la importancia de escuchar a quienes vivieron esa etapa de la historia nacional desde distintos frentes. Para mi como candidato, la memoria no es solo un ejercicio del pasado, sino una herramienta fundamental para la toma de decisiones en el presente.
Santiago coincidió en que recordar no significa quedarse anclado en el dolor, sino aprender de él. Desde su experiencia, advirtió que las nuevas generaciones, aunque no hayan vivido directamente esa violencia, sí heredan sus consecuencias y deben comprender de dónde vienen muchos de los problemas actuales del país.
Un llamado a la reflexión crítica
En el tramo final de la conversación, Santiago Restrepo compartió una reflexión dirigida especialmente a los jóvenes de hoy. Sin adoptar un tono partidista, insistió en la necesidad de informarse, cuestionar y participar activamente en la vida pública, evitando caer en discursos simplistas que prometen soluciones inmediatas a problemas complejos.
Para el productor musical, los llamados “cantos de sirena” del populismo suelen aprovechar el descontento y la falta de memoria histórica. “muchachos, cultiven una Colombia donde tengan oportunidades y voten por las personas que tengan el criterio, la ética y los valores para gobernarlos”, señaló, destacando el papel de la educación, la cultura y el arte como espacios para ese despertar.
Cultura, política y futuro
La entrevista entre me dejó claro que la música y la política comparten un territorio común: el de la construcción de sentido colectivo. Al poner en diálogo la experiencia artística con la reflexión política, ambos coincidieron en que solo una ciudadanía informada y consciente puede evitar repetir los errores del pasado y abrir caminos más sólidos hacia el futuro.
Más que una conversación sobre nostalgia, el encuentro fue una invitación a mirar la historia con honestidad y a asumir, desde distintos roles, la responsabilidad de participar en el rumbo del país.
Durante el actual ejercicio de campaña al Senado de la República para el período 2026-2030, he tenido el privilegio de entrevistar a diversos personajes que protagonizaron la historia reciente de Colombia, especialmente aquellos que navegaron las turbulencias de la década de los 90. Sin embargo, en esta ocasión, la dinámica cambió: los papeles se invirtieron. Mi gran amigo Nacho López, director del programa Nos Cogió la Noche en el Canal Cosmovisión, decidió sentarme en el banquillo de los entrevistados para indagar en mi propia cronología. La pregunta detonante fue sencilla pero profunda: ¿Qué pasaba en el 92?
Rememorar aquel año fue abrir una cápsula del tiempo. Hablamos de mis raíces en el Colegio San Ignacio, donde se forjaron mis primeras inquietudes intelectuales, y de las tardes recorriendo las calles del barrio Carlos E. Restrepo en Medellín, un sector que siempre ha respirado cultura y comunidad. También recordamos mi paso por la Liga de Atletismo de Antioquia, una etapa que no solo me dio disciplina física, sino la resiliencia necesaria para entender que la política, al igual que el deporte de alto rendimiento, es una carrera de fondo que exige reflexión y perseverancia.
La conversación fluyó hacia terrenos más complejos y actuales. Nacho, con su agudeza característica, no dudó en abordar las etiquetas políticas que hoy dominan el debate público. Discutimos sobre si mi postura se alinea con la izquierda o la derecha, una dicotomía que, a mi juicio, se queda corta para explicar la realidad de un país que clama por soluciones técnicas con sensibilidad social. Expliqué cómo mi trayectoria me llevó a convertirme en analista político en diversos medios de comunicación, un rol que me permitió observar el poder desde afuera, diseccionarlo y entender por qué muchas veces las instituciones parecen desconectadas de la ciudadanía.
Finalmente, profundizamos en el núcleo de mi aspiración actual. Expliqué por qué considero que mi candidatura representa una verdadera renovación y un cambio frente a las estructuras de la política tradicional en Colombia. No se trata solo de un relevo generacional, sino de un cambio de paradigma: pasar del análisis a la acción, de la crítica en los micrófonos a la gestión en el Capitolio. Esta entrevista fue, en esencia, un recordatorio de que para proyectar el futuro del país hacia el 2030, es imperativo reconocer de dónde venimos y mantener intactos los valores que nos formaron en el camino.
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