«El dinero también es salud mental»: Carlos Naranjo en el pódcast de Oswaldo Restrepo

En los últimos días tuve la oportunidad de conversar con el médico Oswaldo Restrepo sobre un tema que cada vez cobra más relevancia en nuestras sociedades: la salud mental y los factores que influyen en nuestra felicidad y bienestar. Más allá de los diagnósticos clínicos o los tratamientos tradicionales, la conversación giró alrededor de elementos que suelen pasarse por alto, pero que tienen un impacto profundo en la forma en que vivimos: el amor propio, la vida en comunidad, la conciencia personal, la relación con el dinero y, por supuesto, el papel que desempeñan las políticas públicas en la construcción de entornos más saludables.

Oswaldo Restrepo se dio a conocer ampliamente durante la pandemia, cuando su trabajo en torno a la nutrición, la salud y los hábitos de vida comenzó a resonar con millones de personas que buscaban información clara y útil para cuidar su bienestar en medio de la incertidumbre. Desde entonces ha construido una comunidad muy amplia alrededor de estos temas. Hoy, sin abandonar esa línea de trabajo, ha decidido ampliar la conversación hacia otro asunto igualmente fascinante: la longevidad. No se trata solo de vivir más años, sino de preguntarnos cómo vivirlos mejor, con mayor calidad de vida, autonomía y equilibrio emocional.

En nuestra charla exploramos cómo la salud mental no puede entenderse únicamente desde el individuo aislado. Las condiciones sociales, económicas y culturales influyen profundamente en el bienestar psicológico de las personas. El amor propio, por ejemplo, suele presentarse como una tarea exclusivamente personal, pero en realidad también se construye en relación con los otros: con la familia, con los amigos y con las comunidades en las que participamos. Del mismo modo, la estabilidad económica, el acceso a servicios de salud y las decisiones que se toman desde el ámbito público terminan moldeando el horizonte de bienestar posible para millones de personas.

La entrevista se realizó antes de las elecciones del pasado 8 de marzo. Sin embargo, por esas coincidencias que a veces impone la vida, solo pudo publicarse el domingo 15 de marzo. Por esa razón, su contenido no tuvo ningún impacto en mi campaña, pero espero que sí la tenga en la vida de algunos de los millones de seguidores del contenido de este interesante pódcast.

Mi expectativa es que esta conversación aporte ideas, reflexiones y preguntas a las vidas de los millones de seguidores de este pódcast dedicado a la salud y al bienestar. Al final, más allá de la política o de los ciclos electorales, de eso se trata el servicio público: de contribuir, aunque sea modestamente, a que las personas vivan mejor, piensen más profundamente sobre su vida, sus finanzas, sus gobernantes y encuentren caminos hacia una mayor plenitud.

Les dejo aquí el video completo de la conversación. Los invito a verlo con calma, a compartirlo y, sobre todo, a comentarlo. Las discusiones que realmente valen la pena son aquellas que continúan más allá de una entrevista y se convierten en un diálogo abierto entre humanos que reconocen sus potencialidades y también sus limitaciones.

Copu Media: de lo feo en mi campaña política

Enfrentarse a una campaña electoral no es fácil, todos lo sabemos. Pero, de vez en cuando, nos encontramos con algunos personajes que nos hacen reflexionar sobre la capacidad de entender la dimensión política y humana. Y no lo digo por las personas que te hacen mala cara en la calle cuando intentas entregarles un volante con tus propuestas. Aunque debo reconocer que me sorprendió una chica de aproximadamente 15 años a la salida de mi colegio, el Colegio San Ignacio en Medellín: me tiró la tarjeta que le entregué mientras decía «¡Gas!». Me pregunté: ¿qué le habrán metido en la cabeza a esta muchacha para que reaccione así ante un gesto tan sencillo como la entrega de una pieza publicitaria?

Pero uno de los episodios más desagradables ocurrió antes de que comenzara la campaña. Tenía en mente explorar algunos de los campos de acción a los que he dedicado mi vida: la psicología, la publicidad, el marketing, los medios de comunicación, el deporte, el bienestar animal y el emprendimiento. Así que hice todo lo posible por reunirme con gremios y asociaciones. Visité Ruta N, Fenalco, IAB y Colpsi, entre otras, con la idea de conocer de primera mano las necesidades de cada sector y ver si era posible ponerlas sobre la mesa como temas de discusión durante la campaña, con el fin de visibilizarlas e integrarlas al debate.

Sin embargo, en medio de este ajetreo, me topé con la respuesta de un medio de comunicación nacional llamado Copu Media. Les había pedido el favor de agendar una pequeña reunión por Zoom para conocer su opinión sobre cómo estaban viviendo mis colegas el escenario del gobierno actual y qué esperaban de los futuros. Me respondieron con un cuestionario de cerca de 10 preguntas, aparentemente redactadas por inteligencia artificial. Les contesté brevemente que había trabajado en la industria durante dos décadas y que mi intención era simplemente conversar, no dar una entrevista.

La respuesta que recibí de su director de Comunicaciones Estratégicas, Rodolfo Velásquez, me dejó impactado. Es algo para no olvidar y que vale la pena exponer, no solo para mostrar a qué presiones nos sometemos los candidatos, sino también para evidenciar la ligereza con la que algunas personas tratan a quienes no conocen. A veces es un asunto de centralismo, a veces un asunto de ignorancia, pero otras veces, de llana y simple vanidad, del latín vanĭtas, vanitātis, que significa «cualidad de vano» (hueco, vacío o falto de realidad). A continuación la vana carta del señor Velásquez y mi respuesta:

Carta de final de Campaña al Senado con el 92

Muchachos:

Nos quemamos, pero eso no es noticia. Como diría mi héroe de infancia, el Chapulín Colorado: “lo sospeché desde un principio”. Lo que sí fue noticia es que también se quemaron muchos favoritos como Angélica Lozano, Katherine Miranda, Jorge Robledo o el mismo Álvaro Uribe, aunque fuera solo para empujar su lista.

Quienes participamos en política estamos expuestos a ello, y es un riesgo que asumimos, no una vergüenza. Un atleta no te critica por no llegar de primero, un empresario no te critica por emprender ni un músico por intentar tocar un instrumento. Solo los cobardes y quienes nunca han sido candidatos te critican por intentarlo en política.

A mi partido, en general, le fue mal: solo un senador y ningún representante a la Cámara por Antioquia. Una lista que aboga por la moderación y el centro político, en tiempos de pugnacidad y polarización, corre ese riesgo, y lo sabíamos. “Las probabilidades están en nuestra contra”, lo dije varias veces. Sin embargo, también dije que debemos seguir soñando, como nos lo recuerdan los estudiantes de mayo del 68 con su consigna: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”.

A los cientos de colombianos que depositaron su confianza en mí con su voto, muchas gracias. Seguiremos trabajando, desde donde estemos, por hacer posible un país donde el desarrollo social no sea un discurso sino una realidad. Esta campaña se hizo con las uñas, sin maquinaria, solo con los pocos recursos propios y la buena voluntad de amigos y familiares. De hecho, creo que la nuestra fue una de las campañas con menor costo por voto.

Siempre nos quejamos de que nos gobiernan los mismos, pero muchas veces terminamos votando por ellos. El voto no es una decisión menor, como comprar un dulce o un refresco, pero solemos analizar más el sabor del refresco que compramos que el país que queremos y necesitamos.

Los meses que vienen no serán fáciles para nuestro país: más pugnacidad, más miedo, más rabia y posiblemente más malos gobiernos. Ojalá nuestra sociedad encuentre pronto un camino hacia su identidad y su amor propio. La democracia es un sistema frágil frente a los populismos y la intolerancia. Si nos seguimos equivocando, tal vez no haya vuelta atrás en las próximas décadas.

Pero después hablaremos de eso. Por ahora, mi mensaje es de gratitud con todos los que me acompañaron, me siguieron y me honraron con su voto. Una experiencia más en mi vida: haber sido candidato al Senado de la República y navegar, en primera persona, las turbulentas aguas de la política. A mi partido, a mi familia, a mis amigos, a mi equipo de campaña y a mis votantes, de nuevo, gracias.

Carlos

Carlos Naranjo en la Maratón de Candidatos de La Silla Vacía: una conversación sobre política, país y futuro

Este martes 2 de marzo, el candidato al Senado Carlos Naranjo participó en la Maratón de Candidatos organizada por La Silla Vacía, una transmisión en vivo de 12 horas en la que el medio entrevistó a un grupo selecto de aspirantes al Congreso que considera con posibilidades reales de llegar al Capitolio y aportar a una política distinta en Colombia.

Durante la jornada, los periodistas Daniel Pacheco y Jerson Ortiz conversaron con Carlos Naranjo sobre su trayectoria profesional, su visión del país y las razones que lo llevaron a pasar de analizar la política a competir directamente en las urnas.

De estratega y analista a candidato

Uno de los momentos más interesantes de la entrevista fue cuando Pacheco y Naranjo hablaron de la candidatura de la periodista María Isabel Rueda en 1997. Pacheco le pidió a Naranjo que hablara de su historia como estratega y analista político. Allí recordó que, hace más de veinte años, su intención inicial no era dedicarse al mundo de la propaganda ni a la estrategia electoral.

La vida, sin embargo, tomó otro rumbo.

Con el tiempo terminó trabajando en comunicación estratégica, análisis político y campañas, un campo que le permitió observar de cerca cómo se construye el poder en Colombia y cómo se toman muchas decisiones que afectan la vida cotidiana de los ciudadanos.

“Hace más de dos décadas yo no quería dedicarme a esto”, comentó durante la conversación. “Pero la vida da muchas vueltas. Hoy no solo asesoro campañas sino que también soy candidato”.

Ese recorrido —de observador a protagonista— es precisamente lo que explica su candidatura. Según Carlos Naranjo, después de años analizando el sistema político desde afuera, llegó el momento de intentar transformarlo desde adentro y dejar de quejarse. Los políticos tienen miedo y sus discursos se basan en cálculos electorales. Por eso la decepción de la gente cuando llegan al Congreso. «Mi campaña es una campaña política sin miedo, de frente», afirmó Naranjo.

Emprendedores y pymes: una prioridad legislativa

Otro de los temas centrales de la entrevista fue el apoyo a los emprendedores y a las pequeñas y medianas empresas en Colombia. Carlos Naranjo explicó que, como publicista y consultor, ha trabajado durante años con empresarios, marcas y emprendimientos que luchan por crecer en medio de una regulación compleja y, muchas veces, excesiva.

Esa experiencia directa con el sector productivo lo llevó a una conclusión clara: Colombia necesita una legislación más simple, más flexible y más favorable para quienes generan empleo. En su opinión, buena parte del talento emprendedor del país se queda atrapado en trámites, normas confusas y cargas regulatorias que dificultan competir y crecer.

Por eso, uno de sus objetivos en el Senado sería impulsar reformas que alivien esa presión normativa sobre las pymes y faciliten la creación de empresa. “Los emprendedores no necesitan discursos”, ha dicho en varias ocasiones. “Necesitamos reglas claras, simples y que se cumplan”.

Del análisis político a la acción

A lo largo de la entrevista también se abordó el trabajo de Carlos Naranjo como analista político en distintos medios regionales e internacionales, un rol que le permitió estudiar durante años el comportamiento del electorado, las dinámicas del poder y los cambios culturales que atraviesa la democracia colombiana. Ese conocimiento —según explicó— es una de las herramientas que quiere llevar al Congreso.

Más que un político tradicional, Carlos Naranjo se presenta como alguien que ha observado el sistema durante décadas, que lo ha estudiado y que entiende tanto sus fallas como sus posibilidades de cambio. Su conclusión, repetida durante la entrevista, resume el espíritu de su campaña: “Necesitamos cambiar la política, cambiando a los políticos”.

Una conversación abierta con el país

La Maratón de Candidatos de La Silla Vacía buscaba precisamente eso: abrir espacios de conversación directa entre candidatos y ciudadanos en un momento clave del calendario electoral. Durante doce horas de transmisión, los periodistas del medio dialogaron con aspirantes que, desde distintas corrientes políticas, buscan renovar el debate público.

La participación de Carlos Naranjo en ese espacio fue una oportunidad para explicar su historia, exponer sus ideas y mostrar que su candidatura no nace de la política tradicional, sino de años de observar el país desde la estrategia, la comunicación y el análisis.

Ahora, el reto es diferente: pasar del diagnóstico a la acción. Porque, como insiste Carlos Naranjo, Colombia no solo necesita nuevas ideas en la política. Necesita nuevas personas dispuestas a llevarlas al Congreso.