El 92 del Nuevo Liberalismo al Senado en Nos Cogió la Noche

Estuve hablando con Andrea, Mariana, José y Nacho en Nos Cogió la Noche, del Canal Cosmovisión, para contarle a los televidentes por qué decidí dar el paso y presentar mi candidatura al Senado de la República con el número 92 del Nuevo Liberalismo. Fue una conversación directa, sin libreto, en la que hablamos de lo que realmente importa hoy en Colombia: cómo sacar adelante a las pymes, cómo abrirles camino a los emprendedores y por qué llegó el momento de cambiar la política cambiando a quienes la ejercen.

En el programa hablamos de algo que cualquier persona que haya intentado montar empresa en Colombia conoce de primera mano: el exceso de normas. Hay leyes, decretos, resoluciones y trámites que se acumulan con los años como maleza. La intención inicial puede haber sido buena, pero el resultado es un terreno difícil de transitar para quien quiere producir, innovar o generar empleo. Mi propuesta es clara: quitar esa maleza legislativa que ahoga a los emprendedores y empresarios. Simplificar, ordenar y dejar reglas claras que realmente permitan trabajar y crecer. Colombia no necesita más obstáculos; necesita un entorno donde el talento y el esfuerzo valgan la pena.

También hablamos del significado de mi número en el tarjetón, el 92, y de lo que representa esta candidatura. No vengo de la política tradicional ni de las maquinarias que reparten favores. Soy analista político y económico; llevo años estudiando cómo funcionan las instituciones, cómo se toman las decisiones públicas y cómo esas decisiones afectan la vida cotidiana de la gente. Conozco la política, pero no le debo nada a nadie dentro de ella. Esa independencia es una ventaja real cuando se trata de defender a los ciudadanos y no a intereses particulares.

En el fondo, lo que propongo es algo que suena simple pero que hoy resulta casi revolucionario: sentido común en el Congreso. Escuchar más a quienes producen, a quienes trabajan, a quienes emprenden, y menos a los cálculos políticos de siempre. Colombia tiene talento de sobra, ideas de sobra y ganas de salir adelante. Lo que falta muchas veces es un Estado que no estorbe y una política que deje de girar alrededor de los mismos nombres y las mismas prácticas.

Por eso creo que esta candidatura representa un golpe de aire fresco en la política colombiana. No porque lo diga un eslogan, sino porque hay una manera distinta de entender el país y de hacer política: con independencia, con criterio técnico y con los pies en la realidad de la gente que madruga a trabajar y a sacar adelante sus proyectos.

La conversación en televisión fue, en esencia, una invitación a pensar el país de otra forma. Si queremos resultados distintos, tenemos que empezar por tomar decisiones distintas. Y eso incluye renovar el Congreso con personas que no estén atrapadas en la lógica de siempre. Ese es el sentido de esta campaña y la razón por la que hoy estoy recorriendo Colombia con una idea clara: abrir espacio para que el país avance sin la carga innecesaria de una política que se quedó en el pasado.

¿Qué pasó en el 92? con Reinaldo Spitaletta

En el histórico paraninfo de la Universidad de Antioquia, en pleno centro de Medellín, se dio una conversación sobre la memoria entre el candidato al Senado por el Nuevo Liberalismo, Carlos Naranjo (número 92) y el escritor e historiador Reinaldo Spitaletta, en un diálogo que mezcló historia, periodismo y política.

Spitaletta habló desde la experiencia de quien fue reportero en el diario El Colombiano en uno de los momentos más duros que ha vivido Antioquia. Recordó 1992 como “el año del apagón”. No solo por los racionamientos de energía que marcaron la vida cotidiana, sino por la sensación de oscuridad que atravesaba al país: violencia, miedo y una sociedad tratando de encontrar rumbo.

Su relato no fue nostálgico ni complaciente. Fue directo. Contó cómo era cubrir noticias en ese contexto, y el miedo que sentían los periodistas de hacer su trabajo por las amenazas de los grupos narcotraficantes. Medellín y buena parte de Colombia intentaban salir de una espiral de violencia y crisis institucional. Para quienes vivieron esos años, el recuerdo sigue siendo claro; para quienes no, escuchar a un testigo directo ayuda a entender de dónde venimos.

La conversación también tuvo otro punto en común entre entrevistador e invitado: la vida académica cruzada con la participación política. Spitaletta, desde la universidad y el periodismo cultural, participó en política hace décadas vinculado al Polo Democrático Alternativo. Carlos Naranjo, psicólogo y profesor universitario, hoy asume el reto desde otra posición política, con el Nuevo Liberalismo.

Ese cruce generacional fue uno de los aspectos más interesantes del encuentro. Dos académicos que entienden que pensar el país no basta si no se participa en su transformación. Uno lo hizo en su momento; el otro lo está haciendo ahora, en medio de un escenario político distinto pero con desafíos que, en el fondo, siguen siendo similares: desigualdad, desconfianza institucional y la necesidad de construir ciudadanía.

La metáfora del apagón terminó siendo inevitable. Spitaletta hablaba de la oscuridad de los noventa, pero la conversación dejó una pregunta abierta: qué tipo de luz necesita hoy Colombia. No se trata solo de energía o infraestructura, sino de ideas claras, debate público serio y memoria histórica para no repetir errores.

Ese fue, en esencia, el valor del encuentro en el paraninfo: recordar que el país ya ha atravesado momentos críticos y que las sociedades avanzan cuando hay quienes documentan la historia y quienes deciden dar el paso a la política para cambiarla. Dos caminos distintos que, en esta ocasión, coincidieron en una conversación necesaria.

¿Qué pasó en el 92? con Juan Gómez Martínez

En el camino hacia el Senado de la República, Carlos Naranjo —candidato número 92 del Nuevo Liberalismo por la Coalición Ahora Colombia— continúa promoviendo espacios de diálogoque conectan la memoria histórica con los desafíos del presente. En esta ocasión, sostuvo una conversación profunda con Juan Gómez Martínez, primer alcalde de Medellín elegido por voto popular y también primer gobernador de Antioquia elegido por elección popular en 1992.

¿Qué pasó en el 92? con Juan Gómez Martínez. La entrevista con el exgobernador de Antioquia en 1992, fue un recorrido por una de las décadas más complejas de nuestra historia reciente: los años 90. Un periodo marcado por la violencia del narcotráfico, la transformación institucional tras la Constitución de 1991 y el surgimiento de nuevas formas de participación democrática.

Los años 90: crisis y transformación

Durante la conversación, Gómez Martínez recordó el contexto en el que asumió el liderazgo de Medellín y posteriormente de Antioquia. Eran tiempos en los que la ciudad enfrentaba niveles alarmantes de violencia, una profunda crisis social y una fuerte desconfianza institucional. Gobernar en ese escenario exigía determinación, serenidad y una visión clara de reconstrucción.

La elección popular de alcaldes y gobernadores representó un punto de inflexión en la historia política del país. Según destacó Gómez Martínez, esta transformación permitió acercar el poder a la ciudadanía, fortalecer la descentralización y consolidar una nueva legitimidad democrática en medio de la adversidad.

Carlos Naranjo subrayó cómo esos cambios institucionales siguen siendo relevantes hoy. La descentralización, la autonomía territorial y el liderazgo local continúan siendo claves para enfrentar los retos actuales de seguridad, empleo y cohesión social.

Medellín y Antioquia: resiliencia y liderazgo regional

La entrevista también abordó el proceso de recuperación institucional y social que comenzó en aquellos años. Juan Gómez destacó el papel de la articulación entre sector público, sector privado y ciudadanía como base para superar la crisis.

Antioquia y Medellín demostraron que incluso en los momentos más difíciles es posible avanzar cuando existe liderazgo firme y compromiso colectivo. Esa lección histórica cobra especial vigencia en la Colombia actual, que enfrenta nuevos desafíos en materia de seguridad, gobernabilidad y desarrollo económico.

Para Carlos Naranjo, recordar esta etapa no es un ejercicio nostálgico, sino una oportunidad para aprender. “Colombia ha superado momentos extremadamente difíciles cuando ha contado con instituciones fuertes y líderes comprometidos con el interés general”, ha señalado en distintos escenarios.

Lecciones para la Colombia de hoy

Como candidato al Senado con el número 92 del Nuevo Liberalismo por la Coalición Ahora Colombia, Carlos Naranjo ha insistido en que el país necesita combinar memoria histórica con propuestas de futuro. Escuchar a quienes gobernaron en tiempos de crisis permite comprender mejor qué decisiones funcionaron, qué errores se deben evitar y qué principios deben mantenerse firmes. Un ejemplo claro fue la construcción del Metro de Medellín, desafío que hoy enfrenta la ciudad de Bogotá con la construcción del Metro de Bogotá y los obstáculos que se presentan desde el gobierno central.

Un diálogo entre generaciones

La entrevista con Juan Gómez Martínez representa también un puente entre generaciones políticas. Un reconocimiento a quienes lideraron en momentos críticos y, al mismo tiempo, una invitación a renovar el compromiso con la democracia, la legalidad y el desarrollo regional desde la política como una vocación de servicio y no como un negocio personal.

Colombia no puede olvidar lo que vivió en los años 90. Tampoco puede renunciar a las lecciones aprendidas. En esa combinación de memoria y visión de futuro se construyen las propuestas que hoy inspiran la candidatura de Carlos Naranjo al Senado. Porque entender de dónde venimos es fundamental para decidir hacia dónde vamos.

¿Qué pasó en el 92? con Diego Sánchez

En una nueva entrega de su serie de diálogos con figuras clave de la historia reciente del país, Carlos Naranjo, candidato al Senado de Colombia con el número 92 del Nuevo Liberalismo por la Coalición Ahora Colombia, conversó con el periodista Diego Alonso Sánchez. Este encuentro no solo fue un ejercicio de memoria histórica, sino también el reencuentro de dos profesionales que compartieron años de trabajo en el sistema informativo de Teleantioquia, donde Diego se desempeñó como director de noticias y Carlos como analista político en el programa Consejo de Redacción.

El ojo de la noticia en el año del terror

Para 1992, Diego Alonso Sánchez ocupaba una de las posiciones más complejas del periodismo nacional: era el corresponsal en Medellín del Noticiero Nacional. Ese año es recordado como uno de los más violentos en la historia de la capital antioqueña, marcado por una guerra urbana sin precedentes derivada de la persecución al Cartel de Medellín.

Desde su rol, Sánchez fue testigo directo de los eventos que definieron el orden público de la época. Durante la entrevista, relató cómo el periodismo se convirtió en una profesión de alto riesgo, donde el narcotráfico y la amenaza constante a la prensa eran desafíos cotidianos. La labor informativa en los años 90 en Colombia implicaba navegar entre la censura impuesta por el miedo y la responsabilidad de narrar una realidad cruda que afectaba a todos los estratos de la sociedad.

Periodismo bajo fuego

La conversación entre Naranjo y Sánchez profundizó en la vulnerabilidad de los comunicadores durante esa década. El ejercicio periodístico enfrentaba peligros constantes, tales como:

  • Hostigamiento del narcotráfico: La prensa era un blanco estratégico para las organizaciones criminales, que buscaban silenciar denuncias o manipular la opinión pública a través del terror.
  • Violencia sistemática: En 1992, cubrir el orden público en Medellín significaba estar en el epicentro de atentados, masacres y enfrentamientos que marcaron la memoria colectiva de la ciudad.
  • La ética en la adversidad: Ambos recordaron cómo, a pesar de las presiones, se mantenía el compromiso de informar, muchas veces arriesgando la vida propia y la de sus equipos de trabajo.

Una mirada hacia el futuro

Más allá de la retrospectiva, la entrevista sirvió para que Diego Alonso Sánchez compartiera su perspectiva sobre lo que espera para Colombia en los próximos años, aprovechando su vasta experiencia en el análisis de la realidad nacional. Para Carlos Naranjo, este diálogo refuerza la necesidad de recuperar la seguridad y la institucionalidad, aprendiendo de las lecciones dolorosas que dejó la violencia de los noventa.

En una conversación con Diego Alonso Sánchez, propuso varias soluciones para el futuro de Colombia, destacando las lecciones de la década de 1990. Entre las propuestas clave se incluyen proteger y profesionalizar la prensa además de la lucha constante contra la corrupción, entre la que claramente la prensa juega un papel central.